El paso picante de los Chili Peppers por Argentina

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Los Red Hot Chili Peppers dieron dos shows la semana pasada en el escenario de River. Los míticos Anthony Kiedis, Flea, Chad Smith y John Frusciante fueron ovacionados de principio a fin.
Engancharon enseguida con un clásico que ni bien empezó a sonar desató el fervor de todo el estadio: “Can’t Stop”, de su sensacional disco By the Way (2002). Recién habían arrancado y la energía ya era épica: la fuerza de los Red Hot en vivo es innegable. Le siguió otro de sus himnos, “The Zephir Song”, y enseguida “Dani California”, de Stadium Arcadium (2006) coreada por los miles de fans a todo pulmón. En un comienzo que recorrió hits emblemáticos de tres discos clásicos, sentaron las bases para una fiesta de lo más completa.
Entonces llegó el momento de estrenar material en Argentina: se adivinó en los primeros segundos que se venía “Aquatic Mouth», de Unlimited Love, uno de sus dos discos de 2022. El setlist ya empezaba a dar muestras de lo clásico y lo nuevo, para el deleite de sus fans de primera hora y de las nuevas generaciones que se van sumando a través de  sus últimos lanzamientos. Le seguiría un momento dedicado a : “Throw away your TV». Divertidísimos sobre el escenario –quizás radique ahí la fórmula de los Red Hot para el éxito– siguieron deleitando al público con “Eddie”, canción del otro de sus discos nuevos del año pasado, Return of the Dream Canteen.
Le siguió un segmento que incluyó  “Soul to Squeeze”, canción que hicieron en 1993 para la película Coneheads, “Parallel Universe”, “Strip my mind” y “Right on time”.
Sobre el final del setlist, los Red Hot no estaban ni cerca de aflojar. Se vivió uno de los momentos más intensos de la noche con “Californication” y “Black Summer”, dando paso a una bajada nostálgica con la impresionante “By the Way”, que se cantó desde principio a fin.
Por supuesto que hubo bises: a juzgar por cómo estaba el público y la banda, la noche podría haber durado para siempre. Se guardaron verdaderos hits, arrancando por “Sir Psycho Sexy”, de Blood Sugar Sex Magik (1998). Por último, el estallido final, también de Blood Sugar Sex Magik: “Give It Away”, casi un manifiesto de la banda, una firma final para una noche que atestigua la magnitud de su legado musical.

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